Antes del primer año de vida, los niños ya empiezan a tener síntomas de erupción de los primeros dientes temporales, las encías se inflaman y enrojecen pudiendo aparecer incluso hematomas y se ponen más sensibles e irritables. El niño también babea más y empieza a rechazar la comida pero no por pérdida de apetito, sino por molestias, ya que cada pieza dental presiona desde dentro y atraviesa la membrana periodontal lo que genera dolor y malestar.

Para aliviar sus molestias puedes darle algún elemento frío y duro que pueda morder como unos “mordedores refrigerantes” que puedes encontrar en farmacias o tiendas de artículos de bebé. Si el malestar no disminuye, consúltalo con el pediatra, es posible que le recete algún analgésico adecuado a su edad.

 

 

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